SEPTIEMBRE 2026
Estimadas familias:
Septiembre llega a nuestra escuela con una invitación muy concreta: celebrar y agradecer. Es un mes en el que el calendario escolar nos propone numerosas fechas que nos permiten reconocer a quienes, desde distintos lugares y con diferentes responsabilidades, forman parte de la tarea educativa. Durante estas semanas tenemos la oportunidad de saludar y agradecer a quienes desempeñan roles fundamentales en nuestra comunidad: secretarias, maestros, bibliotecarios, profesores, psicopedagogos, preceptores y directivos. Cada uno, desde su función, aporta algo indispensable para que la escuela pueda ser ese espacio de encuentro, aprendizaje y crecimiento que queremos construir todos los días.
Y, por supuesto, septiembre nos recuerda de manera especial a quienes dan sentido a todo lo que hacemos: nuestros estudiantes. El 21 de septiembre celebramos su día, coincidiendo con la llegada de la primavera. Es una fecha que nos invita a poner la mirada en ellos, en sus búsquedas, sus preguntas, sus sueños y también en los desafíos que atraviesan. Porque una escuela existe para acompañar la vida de sus estudiantes, para enseñar, para formar y, fundamentalmente, para ayudarlos a descubrir todo aquello que pueden llegar a ser. Pero para nuestra comunidad hay otra razón que hace de septiembre un mes particularmente significativo. Como escuela católica, celebramos la Natividad de la Virgen María, el nacimiento de aquella mujer que ocupa un lugar único en la historia de la salvación.
Celebrar a María es celebrar a quien recibió a Jesús con un “sí” pleno, generoso y sin condiciones. Su vida quedó profundamente unida a la de su Hijo y, por eso, María no puede comprenderse separada de Jesús. En María encontramos una mujer que supo confiar, incluso cuando no tenía todas las respuestas; que aceptó el llamado de Dios y permitió que su vida se transformara en un camino para que Cristo llegara al mundo. Por eso, mirar a María también puede ayudarnos a mirar nuestra propia vida desde la fe: con disponibilidad, con confianza y con la certeza de que Dios puede hacerse presente en nuestra historia cotidiana. Junto con esta celebración, el 8 de septiembre también conmemoramos el Día de la Vida Consagrada. Es una ocasión para elevar nuestra oración y nuestro agradecimiento por todas aquellas personas que han elegido entregar su vida al servicio de Dios y de los demás.
De manera especial, queremos agradecer a las Hermanas, por su presencia constante entre nosotros, por su servicio silencioso y cotidiano, por cada gesto y cada palabra con los que buscan acercarnos a Jesús. Que el Señor las siga acompañando y que puedan continuar siendo luz y testimonio para nuestra comunidad educativa. Así, septiembre se convierte en un mes que reúne muchos motivos para detenernos, mirar a nuestro alrededor y valorar lo que somos como comunidad.
Celebramos a quienes trabajan en nuestra escuela.
Celebramos a nuestros estudiantes.
Celebramos nuestra fe.
Y, sobre todo, celebramos la posibilidad de seguir construyendo juntos una escuela en la que cada persona pueda sentirse acompañada, valorada y llamada a dar lo mejor de sí.
Que septiembre nos encuentre con el corazón dispuesto para celebrar.
¡Que empiece la fiesta!
¡Alabado sea el Verbo Encarnado en el Santísimo Sacramento!
Equipo Directivo
EESOPI 2037